Hoy he pensado tantas cosas. He pensado tanto a la vez, que no será fácil poner todo en palabras. Sin embargo, haré mi mayor intento.
Hace un rato, mientras tomaba mi pumpkin pie latte y comía unos waffles (chocolate chip waffles), me puse a analizar el entorno en el que estoy. Definitivamente estoy en un punto en donde todo podría parecer “temporal”. Pero, ¿por qué lo llamo así? Porque defino mi destino como algo incierto, que pese a que para todos es incierto, creo que me encuentro en una situación totalmente diferente.
Digamos que estoy en un momento de mi vida en el cual me emociona la idea de pensar en lo desconocido. Me emociona pensar en aventuras, experiencias nuevas, gente nueva, mundos nuevos. Pero, al mismo tiempo me genera nerviosismo/ansiedad pensar en el “qué pasará”.
De hecho, mi mayor pensamiento de hace un rato giró en torno a los sentimientos, los vínculos y lazos que se crean con las personas, la calidez y el afecto. Todo ello porque, después de dos meses de estar aquí -hoy cumplo exactamente 60 días desde que llegué aquí- los besos y los abrazos son lo que más falta me hace.
Siendo una persona muy afectiva, cariñosa y sensible, lo hace aún más difícil. Entonces, vuelvo a confirmar: extraño los besos y los abrazos.
Aquí me he sumergido entre un mar de gente que está acostumbrado a no abrazar y no saludar dando un beso en la mejilla. Me he encontrado con personas que son frías, no lindas, directas y poco amables. Y bueno, creo que es la diferencia cultural, que de cierto modo lo hace algo interesante. Lo encuentro de esa manera porque puedo llegar a comparar, analizar y definir la raíz de todo esto. Y sí, es bonito y es todo un reto sumergirte en otro mundo con otra gente, otra cultura, otra vida.
Pero…
¿Qué pasa cuando vengo de una cultura en donde el afecto es algo de todos los días? ¿Qué pasa cuando, de dar besos y abrazos más de 10 veces al día, he pasado a no dar besos y abrazos en casi dos meses?
Claro que es algo que me falta. Pero más allá del puro contacto físico, hace falta esa conexión o ese vínculo sentimental que siempre hay detrás.
Extraño tanto dar un buen abrazo. Extraño tanto sentir la calidez al contacto mejilla con mejilla, y simplemente sentir el afecto que todo eso desprende. Extraño tanto eso.
Y es interesante darme cuenta de eso. Genera nerviosismo también, ya que no quiero volverme una persona fría. Creo que nunca podría serlo. Nunca podría no expresar mis sentimientos, no generar cariño, no dar abrazos y no dar besos. Pero, ¿y si eso es mal visto aquí? ¿Y si la mayoría de las personas con esta cultura, incluso podrían sentirse incómodas con ese tipo de contacto físico/emocional?
¿Verdad que suena a algo complicado?


































