Hugs and kisses

Hoy he pensado tantas cosas. He pensado tanto a la vez, que no será fácil poner todo en palabras. Sin embargo, haré mi mayor intento.

Hace un rato, mientras tomaba mi pumpkin pie latte y comía unos waffles (chocolate chip waffles), me puse a analizar el entorno en el que estoy. Definitivamente estoy en un punto en donde todo podría parecer “temporal”. Pero, ¿por qué lo llamo así? Porque defino mi destino como algo incierto, que pese a que para todos es incierto, creo que me encuentro en una situación totalmente diferente.

Digamos que estoy en un momento de mi vida en el cual me emociona la idea de pensar en lo desconocido. Me emociona pensar en aventuras, experiencias nuevas, gente nueva, mundos nuevos. Pero, al mismo tiempo me genera nerviosismo/ansiedad pensar en el “qué pasará”.

De hecho, mi mayor pensamiento de hace un rato giró en torno a los sentimientos, los vínculos y lazos que se crean con las personas, la calidez y el afecto. Todo ello porque, después de dos meses de estar aquí -hoy cumplo exactamente 60 días desde que llegué aquí- los besos y los abrazos son lo que más falta me hace.

Siendo una persona muy afectiva, cariñosa y sensible, lo hace aún más difícil. Entonces, vuelvo a confirmar: extraño los besos y los abrazos.

Aquí me he sumergido entre un mar de gente que está acostumbrado a no abrazar y no saludar dando un beso en la mejilla. Me he encontrado con personas que son frías, no lindas, directas y poco amables. Y bueno, creo que es la diferencia cultural, que de cierto modo lo hace algo interesante. Lo encuentro de esa manera porque puedo llegar a comparar, analizar y definir la raíz de todo esto. Y sí, es bonito y es todo un reto sumergirte en otro mundo con otra gente, otra cultura, otra vida.

Pero…

¿Qué pasa cuando vengo de una cultura en donde el afecto es algo de todos los días? ¿Qué pasa cuando, de dar besos y abrazos más de 10 veces al día, he pasado a no dar besos y abrazos en casi dos meses?

Claro que es algo que me falta. Pero más allá del puro contacto físico, hace falta esa conexión o ese vínculo sentimental que siempre hay detrás.

Extraño tanto dar un buen abrazo. Extraño tanto sentir la calidez al contacto mejilla con mejilla, y simplemente sentir el afecto que todo eso desprende. Extraño tanto eso.

Y es interesante darme cuenta de eso. Genera nerviosismo también, ya que no quiero volverme una persona fría. Creo que nunca podría serlo. Nunca podría no expresar mis sentimientos, no generar cariño, no dar abrazos y no dar besos. Pero, ¿y si eso es mal visto aquí? ¿Y si la mayoría de las personas con esta cultura, incluso podrían sentirse incómodas con ese tipo de contacto físico/emocional?

¿Verdad que suena a algo complicado?

fRiday

Ok, creo que siempre trato de ser positiva. Siempre hago mi mayor esfuerzo por sonreírle a la vida, ver el lado bueno de las cosas y mantenerme serena y tranquila. -Que de hecho se me da muy bien hacerlo.

Sin embargo, no faltan los momentos en los cuales me siento extraña.

¿Extraña? ¿Será la palabra adecuada para describir cómo me siento?

Digo que me siento extraña porque es un sentimiento que nunca antes había experimentado. Es algo que me hace sentir confundida, pero cuando trato de pensar en por qué me siento así, algo me impide indagar e ir más allá. Es como si algo me estuviera bloqueando o nublando la mente. Y por ahora, lo único que sé es que me siento extraña. No me agradan estos momentos.

Son ratos en los que me siento sola, a pesar de tener mi propia compañía.

Creo que mayormente, lo que más me hace sentir de esta manera, es la imposibilidad mía de saber qué pasará. Es tan “aventura” y tan inesperado todo, que me aterra pensar que por el momento, todo lo que tengo aquí es “temporal”. Y a mí, siendo la persona más sensible, cariñosa y afectuosa que puede haber, me desagrada lo temporal. No me gustan las personas que vienen y se van. No me gustan los lugares de los cuales me enamoro y de pronto desaparecen.

Por el contrario, me gusta permanecer cerca de las personas y entorno que más aprecio. Me gusta tener cerca todas aquellas pequeñas o grandes cosas que se hacen notar por su simplicidad.

Y es entonces cuando pienso: Quiero quedarme por siempre aquí. Quiero a North Carolina como mi segundo hogar, aun cuando todavía estoy en busca de ese lugar perfecto que pueda llamar “hogar” aquí, N.C. se ha vuelto mi casa desde un sentido figurado.

Me encanta la naturaleza, me encanta descubrir la belleza que se esconde en ciertos lugares, me encanta la comida, me encantan las personas (más unas que otras – como ya dije, yo ya tengo a mi favorita aquí.)

Entonces, me veo obligada a pensar en: ¿Por qué estoy aquí?

Sé qué hay una razón. Quiero descubrirla. Quiero ir por ella.

Pd. Una fotografía que dice más de mil palabras. Sí, hoy es noche de viernes y me siento más sola que nunca. Sí, hoy es viernes por la noche y pienso tantas cosas. Hoy es viernes y sé que aún estoy en busca de mi lugar favorito aquí. Sí, son las 9:34 pm, encerrada en mi cuarto, deseando venga alguien y me lleve muy lejos. Siendo las 9:35 pm y deseando salir a respirar aire fresco. Siendo viernes por la noche y deseando no sentirme tan sola. Siendo viernes por la noche y sentirme correspondida.

Siendo noche de viernes y pensando que, más allá de todo lo que he vivido, esto no ha sido fácil. Es el reto más grande que se me ha presentado, pero a la vez, es el acto más grande que me he dado.

Chicago one more time

Debo confesar que cuando llegué al Airbnb -que por cierto, ni mencioné que en lugar de caminar y tomar el subway, decidí irme un Uber porque ya no aguantaba la espalda por caminar tanto cargando mi mochila, me asusté y vaya sorpresa que me saqué, ya que no era lo que esperaba. Estaba relativamente cerca de la zona central (a unos 10 minutos), sin embargo, la calle se veía sola, las casas viejas y lo peor de esto es que en el apartamento tenía roomates y el baño era compartido. Ni siquiera tengo foto de eso. Ahora pienso que debí haber tomado una fotografía por lo menos para contar bien esta historia.

En fin, al cabo de un rato ya me encontraba de regreso en la ciudad. Después de todo, moverme en subway era mucho más fácil de lo que pensé que sería.

Millenium Park es increíble, sobrepasa la belleza y va más allá de lo convencional. Posiblemente para las personas que viven ahí ya sea un lugar normal. Sin embargo, creo que para mí siempre seguiría siendo el lugar perfecto al cual ir a caminar.

Qué bonita sensación la de estar ahí. Amé cada instante. Disfruté cada minuto en ese lugar. Y la mejor manera para esa tarde fue ir al Nutella café, un lugar interesante que un amigo me recomendó. (Lugar ideal para los amantes del chocolate) Lo mejor fue mi crepa con extra chocolate, avellanas y blueberries! Definitivamente es lo que más me gusta, y además, siempre he pensado que el chocolate me alegra el alma. ¿Será una mera cuestión mía? ¿Será, acaso, por los efectos que produce la theobromina?

Y ahora sí que para concluir el día de mejor manera, elegí Riverwalk como mejor opción. Definitivamente valió la pena. Pese a que el clima parecía tornarse más frío, empezaba a oscurecer, y ya no aguantaba los pies y las piernas de tanto caminar, me sentí feliz.

De hecho, mientras escribo esto, lo pienso y aún no lo creo. Nunca imaginé que Chicago se convertiría en uno de mis lugares favoritos, ya que cuando fui a NYC hace casi dos meses (wow, qué rápido pasa el tiempo), no quedé tan encantada como lo estoy con Chicago. Sé que en mi primera publicación mencioné que me enamoré de Nueva York, y es cierto, así fue. Pero si nos ponemos a comprar, son tan similares, pero a la vez no tienen nada en común. Son mundos distintos. Así de simple.

No obstante, olvidé mencionar algo súper importante. No puedo creer que lo había olvidado… Resulta que después de caminar y comprar souvenirs, tomar el subway de regreso y caminar varios minutos hacia el Airbnb, cuando llego y abro la puerta: Surprise! Resulta que tenía tres roomates, todos ellos hombres. Aún recuerdo cuando me vieron entrar. Para mis adentros pensé: Ya valí… -Justo lo que me faltaba. Hasta para bañarme fue súper incomodo. Juro que sentía que alguien iba a tratar de abrir la puerta, y para dormir igual, dormí atemorizada toda la noche, al pendiente por si escuchaba algún ruido o algo extraño. De verdad, no era lo que esperaba, pero traté de ser “positiva” todo el momento y no darle importancia. Simplemente ver por mí misma.

Al día siguiente, desperté y el baño estaba ocupado. Juré para mis adentros que no volvería a regresar a aquel lugar. Así que me arreglé lo más rápido que pude, agarré mis cosas, hice el checkout y me salí.

Pd. Una fotografía rápida antes de irme.

Mexican girl in Chicago.

El viaje más bonito que hecho por mí, hasta ahora, ha sido en Chicago.

Creo que ya había explicado anteriormente lo pensativa que estaba acerca de este viaje, ¿cierto? No sé por qué lo dudé tanto. Si desde el primer momento que estuve ahí, ya sentía que volaba.

Voy a tratar de explicar o describir lo más parecido a mis sentimientos en aquel lugar.

Para empezar, fue toda una aventura andar por las calles cargando mi backpack (medio pesada). Juro que por un momento la odié con todo mi ser.

Además, lo primero que hice fue dirigirme hacia Navy Pier. Caminé alrededor de 20 minutos, Tomés subway dos veces, y después de un largo rato -sin desayunar, por fin llegué. Primero me encontré con un bonito parque y una bonita vista. Pero lo primero que me sucedió fue que metí mi pie en un charco gigante de lodo. Recuerdo que hasta unas señoras se rieron, y yo, lo único que pensaba en eso momento era como: Gracias Chicago, no tengo ni 1 hora aquí y ya estoy llena de lodo, jaja. Pero equis, me las arreglé para manejar la situación. Era más mi emoción que cualquier otra cosa.

Entonces, después de tomar varias fotografías, por fin tenía delante de mí ese bonito lugar conocido como Navy Pier. ¡No lo podía creer!

Algunas personas me ayudaron a tomar las fotografías. Por un instante pensé “Qué amables”, hasta que después me di cuenta que solo era una manera de acercarse a mí. En ese momento pensé que ya no era coincidencia que más de 3 hombres me invitaran por un café, me preguntaran si estaba viajando sola y quisieran saber más sobre mí. Por supuesto que dije que no. Digo, cómo es eso de aceptarle un café a alguien que ni siquiera conozco. Lo bueno es que obtuve buenas fotos, y también fue gracias a mi selfie stick -que aún debo confesar que me da pena usarlo porque se ve muy extraño, jaja.

Entonces, después de muchas fotos y una larga caminata, encontré un magnífico lugar para mi lunch: Comida mediterránea. Lo disfruté muchísimo, aunque al final no supe si era más el hambre que tenía o realmente estaba muy bueno todo.

Y después de un rato, recuerdo perfectamente ese momento. Volví a sentarme de frente al lago Michigan. Entre la vista súper bonita, el aire fresco, y la buena vibra en el aire, juro que mil sentimientos y emociones pasaron por mí en ese rato. Me sentía feliz, me sentía llena de vida y energía. ¡Qué bonito se siente estar conmigo misma! Amo esa sensación de comodidad y amor hacia mí. Esa confianza y seguridad que he ganado con las experiencias y los años.

Lo único que podía pensar era: Amo esto.

8 different things about myself.

Hoy es un día bonito. Bueno, todos los días son bonitos. De hecho, un día (hace no mucho) leí una frase que me gustó. No recuerdo perfectamente cómo era como para poder citarla, pero recuerdo que explicaba algo como que todos los días son bonitos por el puro hecho de amanecer o estar vivos. Y es verdad.

Sin embargo, hoy es un día doblemente bonito porque estoy a un par de horas de darle la bienvenida a Chicago.

Sí, nueva ciudad, nueva aventura.

Me siento feliz. Estoy que irradio vida, felicidad y belleza. Realmente es mi primer viaje sola en el que todo lo hago por mí misma.

Aún recuerdo los mil pensamientos que venían a mi mente hace dos semanas cuando, inesperadamente, compré los boletos de avión. Por más de un momento pensé: Diana, ¿qué estás haciendo? Juro que no sabía si era la decisión correcta. Pero ahora sé que lo es.

Después de una semana, dije: Y bueno, ¿en dónde me voy a quedar? Así que decidí reservar un Airbnb bonito, cerca de Downtown. No obstante, más de una ocasión tendré que tomar el metro. No importa. Esto le confiere más emoción y más adrenalina al asunto. Es una aventura más.

Después, el tiempo corría y yo solo contaba con dos boletos de avión (ida y regreso) y el lugar en donde hospedarme, pero a ciencia cierta no tenía ni idea de a dónde iba a ir, qué lugares conocería, etc, etc.

¡Qué raro en mí! Digo, yo que siempre soy tan organizada y me encanta planear todo. A menos de 6 días de tener el viaje, aún me encontraba haciendo mi itinerario. Y es que lo único que pensaba era: No hay prisa.

Y heme aquí. Sentada en el asiento del avión, rumbo a la ciudad de edificios altos, mucho viento y comida interesante. Heme aquí. Qué feliz estoy.

Debo confesar que dormí muy mal. Anoche decidí irme a la cama a eso de las 9:30, pero despertaba casi cada hora. Era una mezcla de emoción y nervios. Me encanta esa sensación porque me doy cuenta de la increíble capacidad de sentir que nos hace ser humanos. Entonces, realmente desperté a las 2:30 am y no pude volver a dormir. De ahí que esté tan cansada. Vi a mi persona favorita de NC. (¿Les conté, acaso, que ya tengo una persona favorita aquí?) Bueno, el punto es que eso fue más que un plus para alegrarme y llegar más que contenta al aeropuerto.

Entonces, después de cabecear sentada en el avión, recargando mi cabeza en el hombro de un desconocido que va sentado junto a mí (Qué pena, lo siento tanto… Jaja) Por fin abrí la ventana, y wow, qué bonita vista me encontré.

Por cierto, también debo explicar que para este viaje lo único que me traje fue: Una mochila (muy pesada, por cierto), mi cámara y mi bolsa de mano. Me siento orgullosa de mí misma. Cómo dicen: Pack lighter, go further.

Me siento imparable.

Y bueno, el meollo de todo esto es mencionar que mientras estoy en el avión, con una bonita vista desde mi ventana, esperando llegar a mi ciudad destino, he aprovechado el tiempo para pensar y analizar diferentes cosas sobre mí misma. Es por eso que está publicación la titulo como las 8 cosas diferentes sobre mí misma.

. Ya no me dan miedo los aviones. De hecho me gustan.

. Me gusta mucho tomar café. Entre más seguido, mejor.

. Laid-back person. Alivianada, cero estrés.

. Siento la emoción o adrenalina por lo desconocido. Me encanta la aventura.

. Puedo caminar más de 5 km sin cansarme. ¡Yay!

. Mi horario de comida ha cambiado. Desayuno a las 8, snack a las 10:30, lunch a la 1, y cena a las 6. Esporádicamente otro snack a las 9.

. Mi gusto por comer peanut butter.

. La seguridad en mí misma. Qué bien se siente.

Sing it with me.

Siempre busco ver el atardecer porque me encantan las puestas de sol. Mi color favorito es el naranja/rosa en el cielo, pero también me gusta el morado o esa combinación extraña de los tres al mismo tiempo.

Siempre me emociono, y entre suspiros, admiro el cielo. Sea de noche, de día, lloviendo o con mil estrellas parpadeando.

Pero esta vez fue diferente.

Encuentro mil palabras para describirlo, pero al mismo tiempo lo encuentro como algo indescriptible.

No instagram. No Twitter. Esta vez quiero mantener esta foto solo para mí. Quiero mantenerla de esta manera porque es algo que significó mucho y que, aun cuando pase el tiempo, cada vez que vuelva a la fotografía, será como un viaje en el tiempo: Volver a aquella tarde de aquel día, en una de mis ciudades favoritas, el atardecer de fondo, y una voz que ahora puedo decir que reconozco.

Entonces, feliz puedo decir que me siento afortunada. No cabe duda que siempre estoy rodeada de personas bonitas, pura buena vibra, y lugares hermosos.

Así es esto. Así es la belleza de la vida.

Tarde bonita

Esta es la primera publicación que adquiere un nombre en español. Entonces, significa que es diferente, que es especial. Y lo diferente siempre es mejor, ¿cierto?

Me encanta cuando de escribir se trata. Pero más me encanta cuando mis escritos llevan incluido un significado oculto. Es como escribir con el alma, o es como dar lo mejor de mí al momento de plasmarlo todo en palabras. De ahí que entre cada letra vaya un sentimiento de la mano.

En fin, ya estoy divagando mucho. Y lo importante de esta publicación es decir, simplemente, que tuve una tarde bonita. Tal como el nombre lo dice.

Una fotografía dice más que mil palabras.

Una solo imagen basta para congelar miles de sentimientos, pensamientos, emociones e ideas.

Es algunos casos no es necesario usar las palabras. En algunos casos basta con ver una imagen para perderse en ese momento nuevamente.

Entonces, como resumen de mi día: Fue una tarde bonita. Atardecer bonito, personas bonitas, día bonito.

Primera vez que no encuentro nombre para esta publicación, ja-ja. Primero pensé algo así como «About this Saturday», pero me parece que ya hay una publicación con un nombre parecido y no quise repetir.

El sábado desperté súper contenta. Bueno, creo que siempre despierto feliz y emocionada por un nuevo día.

Creo que es muy normal en mí que me tome fotos todo el tiempo, especialmente cuando no encuentro qué hacer.

Pd. ¡Me encanta mi pijama!

Entonces, ese día fue bonito porque toda la mañana estuve en el centro de Raleigh. Fui a visitar a mi amiga, nos fuimos a caminar, fuimos por un helado a Insomnia Cookies. (Estaba buenísimo, pero demasiado dulce), tuvimos el lunch juntas en su casa, y yo me regresé a la mía porque me tocaba cuidar a los niños toda la tarde. Me sentí triste por ser un sábado. Sentí que estaría cool salir en la tarde/noche, pero simplemente no podía… Así que mi tarde se fue volando, pasó muy deprisa. Y la mejor parte viene cuando mi amiga me habla y me dice que me puedo quedar a dormir en su casa. Su host family no estaba, entonces me dijo que pasaba por mí a eso de las 10 pm. Sinceramente me alegró la noche por completo. Y aunque estaba que me moría de sueño y dormitaba mientras los niños veían una película (juro que no podía mantener los ojos abiertos, jaja), arreglé mis cosas y a las 10:30 pm ya íbamos rumbo a su casa.

Me encanta esto. ¿Cuándo iba a pensar que tomaría decisiones así de improvisadas aquí? Me gusta la espontaneidad, y por el contrario, me aburre la rutina.

Después de un viaje de 1 hora en carro -que debo decir que nos perdimos manejando de mi casa a la suya – llegamos al fin. Y me puse bonita. Simplemente me arreglé para salir.

Caminamos a la zona bonita en donde están todos los restaurantes y bares. Eso sí, estaba atascado de personas. Muchos de ellos haciendo fila para entrar a esos lugares extraños aquí. Incluso, más tarde vimos a chicos en estado de ebriedad caminando sin sentido a mitad de la calle. ¿De verdad piensan que eso es diversión? Pero bueno, no sacaré mi lado «señora» aquí, ja-ja.

¡Eran las 11:30 pm y nosotras buscando un lugar en donde cenar! En México es muy normal ir a cenar a altas horas de la noche. Por ejemplo, con mi familia siempre cenábamos a las 9 o 9:30, y estaba bien. Pero… ¿y aquí? Sigo sin poderme acostumbrar a eso de cenar a las 6 o incluso antes. Creo que mi organismo lo toma más bien como otra comida más y después, alrededor de las 9:30, es cuando bajo a la cocina por mi desayuno de la noche (eso es lo que mi host dad dice porque siempre ceno cereal con leche y aquí eso es solo para el desayuno) -lo sé, es extraño también jaja- El punto es que encontramos un lugar cool para cenar.

Me emocioné cuando llegamos a ese lugar. En ese instante supe que sí o sí necesitaba cenar una hamburguesa. ¿Quieren saber por qué? Porque mi host family sigue una dieta casi vegana, lo cual está padre, -digo, a mí también me gusta ser healthy y más por que soy una nutrióloga- pero, creo que aquí exageran un poco con eso de la comida y las cantidades. Así que tenía semanas sin comer carne… y me cayó de lujo.

Debo confesar que fue muy extraño cuando, de repente, apareció un señor y se sentó en una mesa junto a nosotras. No estaba haciendo nada. Simplemente nos estaba contemplando. De hecho, me atrevería a decir que su mirada era muy intensa, lo cual me hizo sentir más que incómoda al instante. No me gusta la gente así. Y fue muy extraño porque, después de un rato, nos preguntó si podía tomarnos una foto. ¿Acaso es muy común eso aquí? Simplemente nos dijo: «You’re beautiful» Y yo así como de… PSYCHO. Entonces, ya después de un rato nos fuimos y simplemente caminamos, que por cierto ya era muy tarde. Ni recuerdo bien la hora, pero estoy segura que era cerca de la 1:30 am.

Comparto una foto de esa noche. Que por cierto, debo admitir que no me gusta porque mi cara se ve extraña.

Y después, llegando a la casa de mi amiga, decidimos ver Netflix. Digo, ¿quién se pone a ver una película a las 2:30 am? Pero ahí no acaba la historia. Lo aterrador fue cuando mi amiga no supo cómo poner la alarma en la casa. ¿Quieren saber qué nos pasó? Llegó la policía. Sí, llegó en cuestión de 15 minutos porque la alarma se activó. Wow. Debo admitir que estaba muy asustada… Pero al final, es solo una historia más para recordar. Es una historia que seguro seguirá dándonos risa cada vez que la recordemos. Además, el policía fue muy amable y jamás nos dijo nada. Simplemente le explicamos lo que había sucedido y listo. Asunto resuelto.

Y bueno, como conclusión, esa noche de sábado dormí alrededor de 5 horas. Fue un día intenso, pero fue divertido. Y ahora que lo pienso, creo que ya tengo un nombre para esta publicación:

CRAZY SATURDAY!

Smiley girl

Hoy decidí seguir sonriéndole a la vida. Al final de todo, es lo mejor que puedo hacer.

Por ejemplo, hoy lunes fue un día pesadísimo. Me desperté a las 6 de la mañana y terminé a las 5 de la tarde. En ratos solo pensaba en mi cama (moría de sueño), en tomar un relajante baño, o simplemente en salir y comprar un café que me levantara y me diera energía.

Otra cuestión: Hoy ni tuve tiempo de arreglarme. Todo el día vistiendo sport, con pantuflas (lo sé, es una extraña combinación pero es súper cómodo jaja), con ojeras en mi cara – como un mapache – y el cabello revuelto por todos lados. ¿Y qué? Hoy decidí que siempre es mejor SONREÍRLE A LA VIDA.

SMILE. SMILE. SMILE.

Y justo con esto recuerdo lo que escribió Julio Cortázar en una de sus más grandes obras (qué buen escritor y qué buen libro, por cierto) «Yo me maté en esa curva. -Dije señalando su sonrisa-«.

Y es que es verdad… Una sonrisa siempre dice más que mil palabras. Una sonrisa es una puerta hacia el alma. Es muy simple. Con ver una sonrisa puedes incluso descifrar la esencia de una persona. ¿Por qué será? Tal vez es una mezcla y combinación extraña/interesante entre la expresión, la risa, la mirada, y lo que transmite todo en conjunto.

No lo sé, pero hay sonrisas que te hacen perderte por completo.

Yo, por ejemplo, ya encontré mi favorita.

Falling in love

Y cómo no enamorarse con una vista tan bonita como esta.

Todos los días, o al menos casi todos desde que estoy aquí, voy a este lugar. Es un lugar mágico para mí, y me parece que ya he hablado de ello en publicaciones anteriores.

Pero es que creo que nadie entiende lo importante que es para mí…

Camino alrededor de 20 minutos para legar a ese lugar, y luego otros 20 de regreso. ¿Y qué? Así esté cansada, haga muchísimo calor, sea de noche o de día, siempre es un buen momento para ir a caminar. Y bueno, desde que me vine a vivir aquí y descubrí ese puente tan bonito, supe que me encantaría apreciar un atardecer.

Recuerdo que mi host mom me dijo que estaría cool verlo pero que de regreso tendría que caminar los 20 minutos en la obscuridad y que posiblemente no era una buena idea.

Pero, hace tres días fue diferente. Hace tres días todo cambió.

Fue un día en el que me sentía sola. No, mejor dicho, me sentía invisible. Las lágrimas salían apresuradamente, y yo no sabía ni a quién acudir. Es de esos pocos momentos que he tenido desde que estoy aquí, en los cuales me doy cuenta que realmente estoy sola. Así viva con una «host family» y muchas veces me hagan sentir como en casa, no tengo a nadie con quién contar o alguien que verdaderamente se preocupe por mí. Es duro, pero es la cruda realidad.

Pero viendo el lado positivo del asunto, cada vez refuerzo el amor propio que tengo. Cada vez hago más grande ese sentimiento de satisfacción de que me siento plena, me siento feliz y me siento estable conmigo misma. Aun cuando haya días en los que me sienta perdida/sola/queriendo llorar un mar de lágrimas/aislada/sin nadie con quien hablar/, me tengo a mí misma.

Y qué mejor que eso, ¿no?

Pero bueno, el punto es que hace tres días mientras salía de mi momento de «tristeza», decidí ir a caminar a mi lugar favorito. Yo sabía que iba a funcionar.

Escuchando mi música favorita, admirando los árboles y el camino. Pensando y analizando ciertos momentos de mi vida. Todo daba vueltas a mi alrededor como un conjunto de elementos sincronizados. Todo parecía ayudar. Y así fue. Llegar hasta el puente, admirar el paisaje, permanecer ahí por casi una hora y apreciar ese atardecer en el que el cielo se torna naranja/rosa, me hizo sentir viva.

Esa fue mi medicina. Era justo lo que yo necesitaba.

No más lagrimas, no más momentos tristes.

No cabe duda que aquella tarde, aun cuando me tocó caminar de regreso entre un camino obscuro sin nadie a mi alrededor, regresé siento otra Diana. Regresé siendo una Diana repleta de energía, repleta de vida y entusiasmo por seguir mi camino.

Y mi camino es aquí.

Pd. Me topé con ese pelícano tan peculiar aquél día. Parecía que estaba al pendiente de la vida. Como observando y no. Parecía estar atento a cada instante, y fue mi compañero de esa tarde.