Debo confesar que cuando llegué al Airbnb -que por cierto, ni mencioné que en lugar de caminar y tomar el subway, decidí irme un Uber porque ya no aguantaba la espalda por caminar tanto cargando mi mochila, me asusté y vaya sorpresa que me saqué, ya que no era lo que esperaba. Estaba relativamente cerca de la zona central (a unos 10 minutos), sin embargo, la calle se veía sola, las casas viejas y lo peor de esto es que en el apartamento tenía roomates y el baño era compartido. Ni siquiera tengo foto de eso. Ahora pienso que debí haber tomado una fotografía por lo menos para contar bien esta historia.
En fin, al cabo de un rato ya me encontraba de regreso en la ciudad. Después de todo, moverme en subway era mucho más fácil de lo que pensé que sería.
Millenium Park es increíble, sobrepasa la belleza y va más allá de lo convencional. Posiblemente para las personas que viven ahí ya sea un lugar normal. Sin embargo, creo que para mí siempre seguiría siendo el lugar perfecto al cual ir a caminar.





Qué bonita sensación la de estar ahí. Amé cada instante. Disfruté cada minuto en ese lugar. Y la mejor manera para esa tarde fue ir al Nutella café, un lugar interesante que un amigo me recomendó. (Lugar ideal para los amantes del chocolate) Lo mejor fue mi crepa con extra chocolate, avellanas y blueberries! Definitivamente es lo que más me gusta, y además, siempre he pensado que el chocolate me alegra el alma. ¿Será una mera cuestión mía? ¿Será, acaso, por los efectos que produce la theobromina?

Y ahora sí que para concluir el día de mejor manera, elegí Riverwalk como mejor opción. Definitivamente valió la pena. Pese a que el clima parecía tornarse más frío, empezaba a oscurecer, y ya no aguantaba los pies y las piernas de tanto caminar, me sentí feliz.



De hecho, mientras escribo esto, lo pienso y aún no lo creo. Nunca imaginé que Chicago se convertiría en uno de mis lugares favoritos, ya que cuando fui a NYC hace casi dos meses (wow, qué rápido pasa el tiempo), no quedé tan encantada como lo estoy con Chicago. Sé que en mi primera publicación mencioné que me enamoré de Nueva York, y es cierto, así fue. Pero si nos ponemos a comprar, son tan similares, pero a la vez no tienen nada en común. Son mundos distintos. Así de simple.
No obstante, olvidé mencionar algo súper importante. No puedo creer que lo había olvidado… Resulta que después de caminar y comprar souvenirs, tomar el subway de regreso y caminar varios minutos hacia el Airbnb, cuando llego y abro la puerta: Surprise! Resulta que tenía tres roomates, todos ellos hombres. Aún recuerdo cuando me vieron entrar. Para mis adentros pensé: Ya valí… -Justo lo que me faltaba. Hasta para bañarme fue súper incomodo. Juro que sentía que alguien iba a tratar de abrir la puerta, y para dormir igual, dormí atemorizada toda la noche, al pendiente por si escuchaba algún ruido o algo extraño. De verdad, no era lo que esperaba, pero traté de ser “positiva” todo el momento y no darle importancia. Simplemente ver por mí misma.
Al día siguiente, desperté y el baño estaba ocupado. Juré para mis adentros que no volvería a regresar a aquel lugar. Así que me arreglé lo más rápido que pude, agarré mis cosas, hice el checkout y me salí.

