William B. Umstead State Park

¿Quién iba a pensar que estando aquí caminaría 8 km?

Lo sé, probablemente 8 km (5 miles) no es mucho para muchas personas, pero para mí lo es. Lo más que llegaba a caminar en México eran 4 o 5 km. Que por cierto, a pesar de que fue un día sumamente pesado, me encantó y valió la pena.

Inicialmente nuestro plan era ir a Hanginng Rock State Park. Pero como siempre, hubo cambio de planes y nos dirigimos al Umstead Park.

Es un lugar muy bonito, por cierto.

Es un parque repleto de árboles, caminos, animales, naturaleza. No, mejor dicho: es un lugar lleno de vida. Y a mí me encantan los lugares así. Me atrapan esos lugares en donde no haces más que apreciar el entorno. Uno entra en un estado de armonía y paz interior al escuchar la propia respiración en sintonía con el movimiento de las plantas y el roce del aire en la piel. Lo sé, es raro hablar del aire de esa manera, ya que es intangible. Pero me gusta eso de hablar/escribir con metáforas.

Nótese mi cara de felicidad.

Pd. Me gusta más la segunda foto que la primera. A veces pienso que soy demasiada alta y que mis piernas son demasiado largas (ja-ja), de ahí que cortara la segunda foto.

Bueno, volviendo al tema de describir mi día, fue un día bonito porque conocí a más niñas. ¡Nuestro grupo va creciendo! Ahora somos 5 y eso es cool. Aparte, me gusta porque hablamos una mezcla entre portugués, español e inglés. ¡Qué divertido! Y bueno, siento que en general todos somos del mismo estilo. (Relajadas, tranquilas, alivianadas) No lo sé, a veces siento que he sido muy afortunada porque siempre estoy rodeada de gente con pura buena vibra. Posiblemente sea porque uno atrae lo que es, y uno obtiene lo que quiere y busca. ¿Será? Sí, definitivamente es eso.

Sigo pensando que vine a este lugar por una razón que aún desconozco. Siempre me pregunto ¿Por qué vine aquí? ¿Qué estoy haciendo aquí? Sé que hay una respuesta que, en el momento menos inesperado, descubriré. (Lo cual me emociona muchísimo) Todo esto ha sido y seguirá siendo una aventura.

La aventura más bonita de mi vida.

About this Saturday

Este sábado fue bonito. Cada vez tengo más amigas, cada vez conozco más lugares. No sé, simplemente se siente la buena vibra.

Entonces, aquel sábado por la tarde decidimos ir al North Carolina Museum of Natural Sciences. Debo admitir que es un museo súper grande, muy bonito, pero sobre todo, muy interesante.

Wow. Definitivamente quiero regresar a este museo. Llegamos a eso de las 3, y resulta que cierran a las 5. ¿Por qué cierran todos los lugares tan temprano aquí? El punto es que nos faltó explorar más, conocer y leer mucho.

Comparto más fotos de ese día. (La verdad es que pudimos tomar muuuuy buenas fotos)

La zona también es muy bonita. Edificios altos, cielo bonito, gente bonita. ¿Pero qué estoy diciendo? Todo me parece extraordinariamente bonito aquí. De ahí el título de mi entrada pasada: Beautiful, Raleigh. (Por cierto, creo que esta publicación será la que más fotos tendrá; como dije, fue un día buenísimo para muchas fotos)

Y…, ¡viene la mejor parte!

Después del museo, caminamos Downtown muriendo un poco de hambre, así que buscamos lugar en donde cenar ¿o comer? -Haciendo un paréntesis, ¿he comentado ya que aquí cenan relativamente temprano? ¿qué es eso de cenar a las 6 de la tarde? – Y encontramos un lugar buenísimo para cenar pizza. Pero hey, debo confesar que no son cualquier tipo de pizzas. Estas son diferentes. ¿Quieren saber por qué? ¡Su tamaño es excesivo! Tal vez es como si te comieras 3 rebanadas de pizza, que aunque la masa es muy delgada, al momento de comerla sientes que te atragantas por la cantidad (ja-ja).

Fue un momento divertidísimo. Siempre es obvio que no correspondemos a la gente «local». Se siente el aire que somos de otro país. Entonces, nunca pude comprender si el chico de las pizzas se estaba burlando de nosotras, o si por el contrario, era un chico muy amable y alegre. Sonreía todo el tiempo. ¿Y nosotras? Nosotras no sabíamos ni cómo pedir. Ah, y por cierto, el precio por rebanada es de lo más bajo. ¿Cuándo te ibas a imaginar que caminando Downtown Raleigh, en donde todos los lugares son «super fancy», ibas a encontrar una rebanada gigantesca de pizza por 4USD nada más? Suertudas nosotras.

Pero oigan, aquí no termina la historia. Una vez satisfechas por nuestra gran cena a las 5:50 de la tarde, pensamos que estaría cool hacer algo en la noche también. Digo, ¿por qué no?

Wow, haciendo otro paréntesis, confieso que también estoy sorprendida de mí misma. Nunca pensé que estaría saliendo cada tercer día con amigas, explorando nuevos lugares, experimentando nuevas cosas, haciendo simplemente cosas que jamás pensé que haría. Ahí les va una buena historia.

Después de ir a la casa de mi gran amiga brasileña, cambiarnos de ropa y arreglarnos, fuimos de regreso al centro de Raleigh. Hay una calle en especial súper conocida y una ubicación de primera, en donde encuentras decenas de bares y restaurantes muy cool aquí. Es la calle en donde todos acuden para relajarse un viernes y sábado por la noche. Es muy social, y es muy de ir a tomar también.

Por ahí nos dijeron de un bar llamado «Piano bar». Es excelente lugar con música en vivo, decían. Buen ambiente, decían. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos ya nos encontrábamos ahí. Como toda película americana, pidiendo ID antes de entrar y poniendo sellos en la muñeca que funcionan con luz ultravioleta. El lugar estaba atascado. Buena música y buena iluminación. Y, efectivamente en el centro del lugar, un piano de cola, una batería y los músicos haciendo su papel. Pero con solo estar ahí 5 minutos nos percatamos que es un lugar para gente mayor. Señores y señoras cantando, otros cuantos parados en el centro del lugar, bailando y moviéndose al ritmo de la música. Ya se imaginarán nuestra cara de What? Ja-ja. Por un momento me pregunté: ¡¿Qué estamos haciendo aquí?!

Yo sé que la gente también podía notar que no éramos de la zona. Mejor dicho, que no éramos de este país. Es muy fácil reconocerlo. Siempre tenemos la mirada perdida, como buscando algo. Siempre nos vemos desconcertadas, y otras veces hasta apenadas porque no sabemos ni cómo funcionan las cosas aquí. (Es muy divertido la mayoría de las veces)

Y como conclusión, estuvimos en el lugar una hora. Nunca nos animaos a pedir algo de tomar, ni siquiera a cantar ni a bailar. Otra razón más por la cual nos veíamos extrañas en aquel lugar. Pero oigan, simplemente no es tan fácil adaptarse al típico ambiente americano de un sábado por la noche. Esta claro que necesitábamos estar más ambientadas, quitarnos la pena y simplemente disfrutar.

No obstante, es una noche que jamás olvidaré. ¡Qué experiencias! ¡Pero, qué vida! Me encanta esto.

Beautiful, Raleigh

Las noches siempre son bonitas desde que estoy aquí.

Desde que vivo en NC, todas las noches son asombrosas. Digo, desde antes ya estaba enamorada de la noche y de todo el encanto que siempre desprende. Sin embargo, mi énfasis se dirige especialmente a la calidez que se siente aquí. Gente nueva, calles desconocidas, edificios altos, luna bonita, árboles por todos lados.

Es cool estar aquí. Es cool caminar por las calles, reconociendo que nadie sabe mi nombre. Soy nueva aquí.

Entonces, cada noche volteo y miro el cielo. Me pierdo en las estrellas, otras veces en la luna, y otras tantas más en los árboles y esa sensación tan refrescante de «sentirse vivo».

Pd. Ignoremos que en la tercera foto salgo con los ojos cerrados. No podía evitar no compartirla.

Serendipity

Y mientras caminaba, el otro día, encontré un misterioso lugar que llamó mi atención en el momento.

Serendipity. Así se llama. ¿No les parece extraño? ¿Creen en las coincidencias?

Serendipia (en inglés «serendipity») significa «un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental, casual o por destino, o cuando se está buscando una cosa distinta.»

Recuerdo que alrededor de unos diez años, vi por primera vez una película cuyo nombre es el mismo. Desde ese momento captó mi atención su significado. Entonces, aquella tarde del jueves por la noche, mientras caminaba por el centro de Cary, mis ojos se vieron envueltos en el misterio y la sorpresa al leer aquella palabra tan simple: Serendipity.

Al día siguiente, decidí ir en busca del lugar. Resulta que es un café/bistro muy gourmet pero simplón a la vez. Debo reconocer que es muy mi estilo. Y no debo olvidar mencionar que es pintoresco y acogedor también.

Mi lunch estuvo de lujo. Un vaso con agua fresca de limón y un wrap de nopal con pollo asado, jitomate y provolone. De solo escribirlo se me hizo agua la boca, otra vez (ja-ja).

Y bueno, viene la mejor parte: Después de dos horas de estar ahí, de satisfacer mi necesidad de alimento y descansar un poco, al momento de pagar me dirigí al baño. Para mí sorpresa, encontré la mejor parte de aquel lugar. Nada más y nada menos que una pintura de Van Gogh reposando en un cuadro sobre la pared.

He aquí una fotografía de mi mayor descubrimiento:

Los girasoles, Van Gogh (1888)

The relativity of time.

¿Se han dado cuenta cómo pasa el tiempo?

A veces pareciera como si el mes que llevo aquí fuera más tiempo, tal vez 2 o 3 meses. Pero, también hay momentos en los que parece como si fuera menos. El transcurrir del tiempo siempre nos hace jugadas. Nos hace escaparnos de la realidad y perdernos en el verdadero significado del tiempo. ¿Por qué es relativo? ¿Qué significa?

Hoy cumplo 1 mes aquí. Hoy, hace 31 días que decidí dejarlo todo para venir en busca de mi más grande sueño. Hoy hace un mes que me encontraba despidiéndome de las personas a las que más quiero. Como dije desde un principio, nunca es fácil decir adiós.

Pero hoy viajo en el tiempo y veo a la Diana de ese día, de aquel 12 de agosto que emprendí mi mayor viaje.

En esencia soy la misma. Siempre lo seré. Pero también sé que hoy me veo distinta. Hoy veo a otra Diana. Me veo más fuerte, segura y madura.

No ha sido fácil. Hay momentos en los que más lagrimas acuden a mis ojos sin siguiera preguntar. Hay ratos en los que ese nudo en la garganta no me deja hablar, o días en los que simplemente pido un abrazo y una tarde para platicar.

No obstante, hoy sé que me gusta esto. Me gusta mi vida. Me gusta mi nuevo yo. Me gusta sentirme libre y sentirme conectada con lo más profundo de mi ser.

Pero lo más importante: Me gusta esta capacidad mía de adaptación. Esta capacidad que me da fortaleza, que me ha dado el impulso de volar e ir más allá. Me gusta mi sueño. Me gusta esto.

Feelings everywhere

Hoy ha sido un día de muchos sentimientos encontrados. ¿Por qué será? ¿Por qué será que, mientras me bañaba, pensaba tanto en el día que decidí dejarlo todo y venirme a vivir aquí? Tal vez porque aún sigo sorprendida. Aún sigo sin creerlo. Y tal vez también porque he descubierto una nueva versión de mí.

Siempre he pensado que solo muy pocas personas perciben el «aquí y ahora». Muy pocas personas nos damos cuenta de lo que es estar realmente consciente, o en pocas palabras, de lo que es estar vivo. ¿Alguna vez se han quedado quietos por un momento, y se han puesto a pensar en lo que se siente tan solo poder respirar? Wow. Es una sensación muy bonita. Y digo esto porque, mientras me bañaba, era consciente del «aquí y ahora». Pensaba en lo inexplicable que es poder estar en otro país, sumergida en otra cultura, otro idioma, otra familia, otra comida. No lo sé. Lo pienso, y aún trato de encontrar las palabras para definirlo.

Eso sí, prometo regresar y escribirlo cuando por fin lo descubra. Lo que puedo decir es que me encanta estar aquí. Aun cuando no tengo a las personas que más quiero cerca de mí; y aun cuando sé que estoy en otro lugar sin amigos con quién salir, me encanta estar aquí. Me encanta poder encontrarme a mí misma. Además, nuevamente lo confirmo: El destino me aguardaba esto. Era mi más grande sueño, y ahora es algo que tengo.

Pd. Me he enamorado por completo de NC y aun no cumplo el mes aquí.

NC Museum of Art

¡Justo lo que necesitaba! Necesitaba sumergirme en arte.

Arte. Arte. Arte. ¡Qué bonito es el arte!

Me emocioné con este museo. Para empezar, la fachada es muy minimalista y el edificio no sobresalta mucho, pero desde que estás cerca, se percibe una vibra muy artística. Silencio y seriedad; paz y formalidad. Sí, se nota que estás a nada de entrar a un mundo repleto de objetos muy valiosos. Una realidad diferente. Un mundo que va más allá de lo tangible o extraordinario. Una vida que gira en torno al arte, y que te hace viajar en el tiempo y permanecer ahí por mucho más que solo un momento.

Y bueno, debo confesar que me enamoré desde el instante que reconocí un cuadro de Claude Monet. ¡Sí, Monet está aquí! Wow, en verdad admiro su trabajo. Es tan delicado, y a veces parece más post impresionismo que impresionismo. En algunos momentos tiene ese toque naturalista, pero nunca de ser subjetivo e introspectivo. Y lo más impresionante es que no solo estaba ese, sino que lo acompañaban otros 2 cuadros más.

También tuve la oportunidad de admirar otros cuadros. Me encantan aquellos que cautivan, que llaman la atención como una atracción mental-sentimental, y que van más allá de lo normal. Sobrepasan lo común. Son aquellos cuadros que explican la perspectiva del «yo» desde un punto de vista que solo pocos lo entenderían.

Este cuadro se titula «Portrait of Emy» por el artista Karl Schmidt-Rottluff. En la descripción se resume de una manera muy simple que el cuadro trata sobre la dificultad entre la visión y la realidad, entre el «aquí y el ahora» y el más allá. Así, se consideran los tonos rojizos-anaranjados como la promesa de la victoria espiritual. No obstante, algunas personas piensan totalmente lo contrario. Se considera que aquellos que padecen de enfermedades mentales, son capaces de deformar el arte moderno, es decir, de darle una influencia mucho mayor de todos aquellos padecimientos que se esconden detrás.

Entonces, ¿tú qué crees al respecto?

Es lo maravilloso del arte. Es de notar que la obra en sí revela un secreto. Un significado único que el artista le confiere al momento de su creación. Pero, ¿quién serás tú al momento de su visualización? ¿Será, acaso, posible descifrar el código oculto? Entonces, se debe admitir que cada quien le otorga su propia realidad.

Beautiful places

La vida sonríe mucho más bonita en lugares como este.

Aún no recuerdo si fue en mi segundo o tercer día aquí, pero lo increíble de todo esto es que me topé con un lugar tan bonito que no se lo van a creer. Desde el momento en el que me adentré por el camino supe que se convertiría en uno de mis lugares favoritos.

Me sumergí en este lugar y quedé más que encantada.

Me enamoré.

Entre los árboles altísimos, el sonido de los animales, el aire tan puro y la vista del lago, es más que suficiente para sentir que formas parte de un increíble sueño. Así que nada raro será que vaya a caminar por ahí más de cuatro veces por semana. De hecho, ahora que lo pienso, llevo una semana viviendo aquí y ya he ido cinco veces a andar por ahí.

My first day in Raleigh

Mi primer día en Raleigh fue una explosión de emociones y sentimientos elevados.

Cuando llegué al aeropuerto de NYC para tomar mi tercer vuelo con destino a Carolina del Norte, pasé el mismo estrés que experimenté cuando llegué a Nueva York. Lo peor es que ahora cargaba tres maletas y mi bolsa de mano. Lo sé, parece como algo imposible de hacer, pero lo logré. A pesar de que las personas me veían como diciendo «¿Por qué tanto equipaje?» Que por cierto, debo admitir que un señor en el ascensor intentó «bromear» conmigo y me preguntó, entre risas, si llevaba un cuerpo dentro de mi maleta. Mi reacción fue como: Okay, qué comentario tan más extraño. En fin, el punto es que pasé un estrés muy grande porque llevaba el tiempo justo. No pude comer, no pude ir al baño, no pude hacer prácticamente nada. El vuelo tampoco lo sentí como algo muy agradable, ya que el avión era pequeño, hubo mucha turbulencia y no me tocó asiento en la ventana. Pero la parte agradable fue cuando el piloto por fin anunció nuestra llegada a Raleigh.

Nervios, emoción, miedo y esa sensación extraña de que el estómago se encoge. Pero qué bonito fue cuando escuché que alguien decía «Diana» a lo lejos. En ese preciso momento volteé y ahí estaba mi nueva familia, sosteniendo dos cartulinas que decían «Welcome to your new home in North Carolina». ¡Wow! Es una de las tantas cosas que sé que jamás olvidaré.

Ese día no pude conocer mucho de la ciudad, pero mientras nos dirigíamos a la casa pensé que este era mi lugar. El destino me trajo hasta aquí por alguna razón que aún desconozco. De lo único que estoy segura es que desde hace mucho tiempo soñé con esto y ahora es algo que tengo.

Extraño México, extraño mi cultura, mi comida, y más que nada, a mi familia. Pero sé que mi «aquí y ahora» es en North Carolina. Y otra vez digo: ¡Gracias vida!

Moving to USA

Di un cambio radical a mi vida. Después de mucho tiempo de llevar la vida aceleradamente, me detuve y pensé: «Necesito un cambio. Nuevo aire. Nuevo mundo.»

Dediqué horas, desvelos y días enteros entre sueños. Siempre pensando en el «¿y si…? Y heme aquí, viviendo ya el sueño entero.

Así que empezaré describiendo mi gran aventura en NYC. Resulta que dos días antes estaba muy impaciente. Casi me encontraba contando los minutos, con el corazón de par en par, y llena de ilusiones. Empaqué mis maletas, guardé mis cosas, preparé todo lo necesario, y de pronto…. ¡LLEGÓ EL DÍA!! Todo pasó tan deprisa. Juro que en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en la central de autobuses de mi ciudad, dirigiéndome a la ciudad destino para tomar el primer avión. Lo más difícil fue decir adiós. ¿Acaso es imposible decir adiós sin sentir ese nudo en la garganta que te golpea por dentro? Me fui con las lágrimas en los ojos y el corazón encogido. La despedida con mi familia fue muy rápida. De hecho, me atrevería a decir que mientras escribo aun lo recuerdo y se me encoge el corazón. Pero lo hice. Me armé de valor, y salí en busca de mi más grande sueño.

Así que empezaré describiendo mi gran aventura en NYC. Resulta que dos días antes estaba muy impaciente. Casi me encontraba contando los minutos, con el corazón de par en par, y llena de ilusiones. Empaqué mis maletas, guardé mis cosas, preparé todo lo necesario, y de pronto…. ¡LLEGÓ EL DÍA!! Todo pasó tan deprisa. Juro que en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en la central de autobuses de mi ciudad, dirigiéndome a la ciudad destino para tomar el primer avión. Lo más difícil fue decir adiós. ¿Acaso es imposible decir adiós sin sentir ese nudo en la garganta que te golpea por dentro? Me fui con las lágrimas en los ojos y el corazón encogido. La despedida con mi familia fue muy rápida. De hecho, me atrevería a decir que mientras escribo aun lo recuerdo y se me encoge el corazón. Pero lo hice. Me armé de valor, y salí en busca de mi más grande sueño.

El primer viaje se me hizo rápido, ya que dormí casi todo el tiempo. Llegando al Aeropuerto, mi vida se nubló y volvió color gris. ¡Qué difícil fue arrastrar esa maleta de más de 30 kg! La odié con todo mi ser (Ja-Ja). Pero mientras caminaba, mi corazón se aceleraba más. Y en otro abrir y cerrar de ojos ya estaba haciendo la fila para tomar mi primer avión. Tenía casi dos años sin tomar un vuelo, pero debo admitir que me dio tanto miedo porque nunca lo había hecho sola. Creo que para este tipo de cosas o necesitas ser muy «me vale todo», o de plano ser demasiado valiente. Yo elijo la segunda opción para describirme en esos momentos. Así que, mientras esperaba a que despegara el avión, me encontraba sentada, aferrada a mi almohada, con los ojos cerrados y otro nudo en la garganta. Quería llorar otra vez. Pero para mí sorpresa, el vuelo pasó apresuradamente, y en otro abrir y cerrar de ojos, ya me encontraba en el siguiente Aeropuerto, lista y ansiosa por tomar el segundo y más largo vuelo.

Mucho rato me entretuve pensando e imaginando (¡Qué raro en mí!) Y pasando casi 6 horas, le di la bienvenida a NYC desde mi ventana mientras por dentro pensaba: «Qué bonita te ves, es un placer por fin conocerte.» Y de repente, una explosión de emociones se apoderó por completo de mí. No lo podía creer.

Después vinieron horas difíciles. Y cuando digo horas difíciles me refiero a no comida, no baño, no señal en mi celular, y atorada en una fila de más de 100 personas en migración en el aeropuerto JFK. Debo confesar que por otro momento regresaron esas ganas incontrolables de llorar. Miles de sentimientos y emociones, tales como -¿Qué estoy haciendo aquí?- cruzaron mi mente. Realmente me sentía sola, confundida y un poco aterrada. Sobre todo con las maletas. Aún no descubro por qué me causó tanto problema esa maleta. Más allá de tener que pagar el excesivo cargo por sobrepeso, el hecho de arrastrarla siendo tan pesada junto con las demás maletas, era algo que me aterraba. En fin, lo logré y me siento orgullosa de ello. Además, mi tarde se alegró cuando conocí a una peculiar chica en el aeropuerto que resultó ser otra niña que iba al mismo programa de intercambio que yo. Y por dentro me pregunté: ¿Las coincidencias existen? ¡Claro que sí! Y quién iba a saberlo, ella sería mi primera amiga. Wow. De verdad me sentí acompañada.

Después de dos largas horas en un Super Shuttle, por fin pude sentir la buena vibra y la energía de la ciudad de Nueva York. En ese momento pensé: I’m living the dream. Y mientras caminaba por las calles, una vez haber hecho el check-in en el hotel, sentía que no podía creerlo. Qué bonita eres, Nueva York. Supe que me había enamorado. Los edificios tan altos, las mil luces por todos lados, la gente caminando aceleradamente, la diversidad cultural, y la energía tan vibrante que despierta las calles. Wow. Removiste mi corazón una y otra vez en cada paso que daba. Gracias vida.