Este sábado fue bonito. Cada vez tengo más amigas, cada vez conozco más lugares. No sé, simplemente se siente la buena vibra.
Entonces, aquel sábado por la tarde decidimos ir al North Carolina Museum of Natural Sciences. Debo admitir que es un museo súper grande, muy bonito, pero sobre todo, muy interesante.
Wow. Definitivamente quiero regresar a este museo. Llegamos a eso de las 3, y resulta que cierran a las 5. ¿Por qué cierran todos los lugares tan temprano aquí? El punto es que nos faltó explorar más, conocer y leer mucho.
Comparto más fotos de ese día. (La verdad es que pudimos tomar muuuuy buenas fotos)
La zona también es muy bonita. Edificios altos, cielo bonito, gente bonita. ¿Pero qué estoy diciendo? Todo me parece extraordinariamente bonito aquí. De ahí el título de mi entrada pasada: Beautiful, Raleigh. (Por cierto, creo que esta publicación será la que más fotos tendrá; como dije, fue un día buenísimo para muchas fotos)
Y…, ¡viene la mejor parte!
Después del museo, caminamos Downtown muriendo un poco de hambre, así que buscamos lugar en donde cenar ¿o comer? -Haciendo un paréntesis, ¿he comentado ya que aquí cenan relativamente temprano? ¿qué es eso de cenar a las 6 de la tarde? – Y encontramos un lugar buenísimo para cenar pizza. Pero hey, debo confesar que no son cualquier tipo de pizzas. Estas son diferentes. ¿Quieren saber por qué? ¡Su tamaño es excesivo! Tal vez es como si te comieras 3 rebanadas de pizza, que aunque la masa es muy delgada, al momento de comerla sientes que te atragantas por la cantidad (ja-ja).
Fue un momento divertidísimo. Siempre es obvio que no correspondemos a la gente «local». Se siente el aire que somos de otro país. Entonces, nunca pude comprender si el chico de las pizzas se estaba burlando de nosotras, o si por el contrario, era un chico muy amable y alegre. Sonreía todo el tiempo. ¿Y nosotras? Nosotras no sabíamos ni cómo pedir. Ah, y por cierto, el precio por rebanada es de lo más bajo. ¿Cuándo te ibas a imaginar que caminando Downtown Raleigh, en donde todos los lugares son «super fancy», ibas a encontrar una rebanada gigantesca de pizza por 4USD nada más? Suertudas nosotras.
Pero oigan, aquí no termina la historia. Una vez satisfechas por nuestra gran cena a las 5:50 de la tarde, pensamos que estaría cool hacer algo en la noche también. Digo, ¿por qué no?
Wow, haciendo otro paréntesis, confieso que también estoy sorprendida de mí misma. Nunca pensé que estaría saliendo cada tercer día con amigas, explorando nuevos lugares, experimentando nuevas cosas, haciendo simplemente cosas que jamás pensé que haría. Ahí les va una buena historia.
Después de ir a la casa de mi gran amiga brasileña, cambiarnos de ropa y arreglarnos, fuimos de regreso al centro de Raleigh. Hay una calle en especial súper conocida y una ubicación de primera, en donde encuentras decenas de bares y restaurantes muy cool aquí. Es la calle en donde todos acuden para relajarse un viernes y sábado por la noche. Es muy social, y es muy de ir a tomar también.
Por ahí nos dijeron de un bar llamado «Piano bar». Es excelente lugar con música en vivo, decían. Buen ambiente, decían. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos ya nos encontrábamos ahí. Como toda película americana, pidiendo ID antes de entrar y poniendo sellos en la muñeca que funcionan con luz ultravioleta. El lugar estaba atascado. Buena música y buena iluminación. Y, efectivamente en el centro del lugar, un piano de cola, una batería y los músicos haciendo su papel. Pero con solo estar ahí 5 minutos nos percatamos que es un lugar para gente mayor. Señores y señoras cantando, otros cuantos parados en el centro del lugar, bailando y moviéndose al ritmo de la música. Ya se imaginarán nuestra cara de What? Ja-ja. Por un momento me pregunté: ¡¿Qué estamos haciendo aquí?!
Yo sé que la gente también podía notar que no éramos de la zona. Mejor dicho, que no éramos de este país. Es muy fácil reconocerlo. Siempre tenemos la mirada perdida, como buscando algo. Siempre nos vemos desconcertadas, y otras veces hasta apenadas porque no sabemos ni cómo funcionan las cosas aquí. (Es muy divertido la mayoría de las veces)
Y como conclusión, estuvimos en el lugar una hora. Nunca nos animaos a pedir algo de tomar, ni siquiera a cantar ni a bailar. Otra razón más por la cual nos veíamos extrañas en aquel lugar. Pero oigan, simplemente no es tan fácil adaptarse al típico ambiente americano de un sábado por la noche. Esta claro que necesitábamos estar más ambientadas, quitarnos la pena y simplemente disfrutar.
No obstante, es una noche que jamás olvidaré. ¡Qué experiencias! ¡Pero, qué vida! Me encanta esto.