Me enamoré.
Otra vez puedo decir que me enamoré.
Debo confesar que desde que supe que iría a este museo, tenía más o menos una idea de lo que encontraría. Sin embargo, grande fue mi sorpresa cuando me encontré de frente de una de las más grandes e importantes obras para mí: Sunflowers, –Vincent Van Gogh.

No podía con tanta belleza…
Juro que podría haberme quedaos horas contemplando esa pintura. Claro que no podía por el limitado tiempo que llevaba encima, pero aún así disfruté cada minuto que estuve ahí.
Sentí escalofríos recorrer mi cuerpo. Además, mi corazón latía aceleradamente, y mi respiración un poco entrecortada. Parece extraño, ¿verdad?
¿Quién iba a imaginar que semejante obra de arte me provocaría suspiros y un ligero estremecimiento?
Sólo yo lo sabía.
Es lo que el ARTE produce en mí.
ARTE. ARTE. ARTE.
Y honestamente, creo que este hermoso museo fue mi lugar favorito de toda Philadelphia. Pese a que es una ciudad bonita, tranquila y encantadora, el museo siempre estará en el número 1.

¡Qué bonita combinación! Y qué gusto por fin conocerte, Vincent.
Después, me vi envuelta en el encanto de la sala del impresionismo por un largo rato. Digo, cómo no hacerlo si encontré obras de Claude Monet, Cézanne, Degas, Henri de Toulouse-Lautrec.



Wow. Conmoviste mi corazón una y otra vez, Philadelphia.
Cuánta belleza en tan inmenso lugar.
Sé que visitar ese museo no es para cualquiera. Ir a apreciar el arte es solamente para nosotros, los que suspiramos entre pintura y pintura. Para nosotros, los que vemos más allá y sentimos e imaginamos el mundo qué hay detrás. Para nosotros, los que al sentir el arte, ya no somos los mismos.


