This city

«This city’s going to break my heart. This city’s going to love me and then leave me alone. This city’s got me chasing stars. Am I getting closer to where I belong?»

Hoy decidí que quiero publicar en español.

Ayer sentí que un pedacito de mi se rompió al escuchar la letra de esta canción. Me sentí tan identificada.

Por ahora me siento perdida. Me siento sin dirección.

Me siento como si estuviera caminando por una cuerda floja al borde de soltarse o romperse en medio de la nada.

¿En dónde está mi lugar?

Por un momento pensé que ya lo había encontrado, y ahora solo veo pasar la vida. Veo pasar mis sueños entre suspiros.

Aún recuerdo que los primeros meses que estuve en Carolina del Norte me preguntaba seguido qué pasaría de mi futuro. A dónde me dirigiría o qué terminaría haciendo. También me preguntaba si conocería a alguna persona especial. La gente me preguntaba de mis planes para el siguiente año, y yo solo contestaba con un «No sé, es emocionante no saber, pero sé que algo bonito y especial me espera.»

Incluso mucha gente podría sentirse ansiosa de solo escuchar mi respuesta.

Todos me decían «You’re so courageous for being here all alone.» Y escuchar eso me hacía sentir tan orgullosa de mí. Me hacía celebrar el triunfo de lo logrado. Me hacía quererme y respetarme más.

Y subí como 5 rayitas de nivel en la escala de confianza personal, si no es que más. Aprendí de mí. Me sentí viva. Me sentí querida. La emoción corría por mis venas todo el tiempo.

Era imparable.

Los días se me iban entre viajes y aventuras. Vaya, qué inolvidables recuerdos tengo.

Después llegué a un equilibrio de querer pararme y descansar. Me di cuenta que también me gustaba estar en casa y ver una película. Me di cuenta que viajar cada quince días cansa.

La diferencia aquí es que yo no quería alejarme ya de mi hogar porque por fin había encontrado uno.

Quería permanecer ahí por siempre.

Ese nuestro hogar que creamos juntos.

Y por cuestiones duras y crudas de la vida ya no estoy ahí. Estoy de vuelta en Mexico. Lugar donde crecí y viví los 24 años pasados. Mi México «lindo y querido», en donde tengo a mi familia.

Pero además de mi familia, ¿Qué más me queda?

Mi cultura. Mi esencia de ser latina. Mis recuerdos. Aprendizajes y lrogros. Caídas y fracasos. Me queda un pasado que una vez fue mí y que ahora aguarda por ver qué me espera y adónde me lleva el futuro.

Mi alma sigue pidiendo a gritos por aventura. Un viaje. Un logro. Una vida diferente.

Pero, ¿en dónde?

Creí llamar Carolina del Norte mi hogar.

Corrección: Quiero llamar Carolina del Norte mi segundo hogar. Pero la vida me sigue alejando. Mejor dicho, es como si estuviera en pausa. Una pausa que se vuelve monótona y confusa.

Y yo solo sé que quiero una respuesta. Por favor, vida mía. Acércame a aquel lugar que me dio la bienvenida con brazos abiertos. Ese lugar bonito que se pinta de verde todo el tiempo. Ese lugar del cual leí tanto en libros y que nunca imaginé podría conocer.

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