Isolation

22 de marzo del 2020. Tenemos una semana aislados, ¿o acaso ya es más de una semana? He perdido la cuenta hasta el momento. Nunca me imaginé que en mi estancia en Estados Unidos, ocurriría algo como lo que está pasando: Una pandemia. Es tan aterrador… Me pongo nerviosa, ansiosa y triste cuando lo pienso. También me he dado cuenta que no me gusta hablar de ello. No me gusta mencionarlo ni poquito porque me asusto más y me doy cuenta de la realidad. Estoy sola, a miles de kilómetros de distancia de mi familia y mi hogar. Esto no es algo que tenía previsto, o mejor dicho, nadie lo teníamos previsto.

Ahora solo siento como mis sueños han sido arrebatados. Se me encoge el corazón de solo pensar en los objetivos, tantos planes y metas que veía delante. Digo, no es que ya no los tenga, pero la diferencia es que veo difuso el camino. Y a lo que me refiero con esto es que hace un par de semanas, o mejor dicho, el mes pasado, todo lo veía tan diferente. Tomé la decisión de quedarme un año más en Carolina de Norte, y los planes empezaron a surgir, y las metas y los sueños empezaron a crecer también. Pero ahora… No cabe duda como aplico la frase de Benedetti: Cinco minutos bastan para soñar toda una vida., así de relativo es el tiempo. Y ahí va otra de Cortázar: Y de repente, cambiaron todas las preguntas.

Y sí. Tengo miedo. Mucho miedo, para ser sincera.

Pero hace un rato se me abrieron los ojos más que nunca. Digamos que me dio un momento de tristeza en el que solo quería llorar y hablar con alguien. Me sentí abrumada por pensar que abril está a la vuelta de la esquina. Es mi mes favorito. Todos lo saben. Pero me abrumé al saber que posiblemente todo esté cerrado, sigamos aislados, distanciados… y mi cumpleaños está por venir. De hecho, hoy es 22, lo cual significa que mi cumpleaños está a un mes de hoy. Y para ser sincera, nunca he sido de las personas que celebran su cumpleaños con una grande fiesta o saliendo de antro en la noche. Pero esta vez me da tristeza pensar que posiblemente no podré festejarlo como lo había pensado. Entonces, llorando en mi cuarto, acudí a mi familia y hablamos por videollamada -nuestra única forma de contactarnos por ahora. Al principio estaban alarmados, pensando que algo me había pasado. Después, cuando les comenté porqué lloraba y les dije lo que me acongojaba, de la manera más tranquila me hicieron saber que aunque muchas cosas hayan cambiado, que aunque tal vez no vaya a poder celebrar mi cumpleaños como había pensado, y los viajes que ya tenía planeados haya que cancelarlos, lo tengo todo en este momento. ¿Y a qué se refieren cuando hablan de «todo»? Creo que eso es lo más importante: SALUD. Y es cierto! El mundo se está desmoronando, muchas personas pidiendo a gritos que quieren más vida y más salud, mientras muchas otras personas estamos viviendo asustados por no poder salir o hacer las cosas que solíamos hacer, pero no nos damos cuenta que en efecto lo tenemos todo. Simplemente tenemos que seguir las recomendaciones y reglas. Estar en casa. Aislados. No visitas. No reuniones sociales.

Después, también me puse a pensar que de nada sirve estresarse y darle mil vueltas al asunto. Por más que duela, creo que la manera más sabia de sobrellevar la situación es confiar en la buena vibra del universo y en la energía positiva. Todo pasa por algo, y posiblemente esta situación se esté dando de esta manera para que todo se acomode como debe de ser. Confiemos en que todo saldrá bien. Confiemos en que en un abrir y cerrar de ojos todo volverá a la normalidad y de pronto habrán respuestas y no preguntas; tranquilidad y no miedo; emoción y no ansiedad.

Todo estará bien. Por el bien de todos, por la tranquilidad de cada persona de cada ciudad de cada país de cada continente, tenemos que estar bien y salir de esta. Y así como han dicho muchas personas, tal vez esta situación está ocurriendo de esta manera para hacernos más humanos.

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