Ya no he escrito regularmente. A veces me cuesta encontrar el tiempo perfecto para sentarme, pensar, y simplemente escribir o publicar una publicación más. Es irónico porque, si alguien me pregunta qué es lo que me mantiene despierta a altas horas de la noche, diría que la escritura. Encuentro pasión en las palabras, y en esa manera tan desesperada que a veces tengo por expresar mis sentimientos o pensamientos.
Además, creo que sigo siendo de las pocas personas que prefieren perderse en el papel y utilizar la tinta, a utilizar un aparato tecnológico. Sin embargo, heme aquí, utilizando mi celular para escribir y publicar una vez más.
El tiempo ha pasado, sí. Ya tengo tres meses viviendo aquí (tal vez un poquito más de 3 meses), ¿y qué ha pasado? Bueno, muchas cosas han pasado. Es difícil centrarme sólo en una.
Para empezar, sigo notando cambios en mí. Eso me encanta. Si me preguntan qué ha sido lo que más me ha gustado de esta experiencia, mi respuesta sería: Conocerme a mí misma. Estar conmigo misma. Tener mi compañía. Amarme de pies a cabeza, por dentro y por fuera.

Como punto número 2 diría esta extraña coincidencia (llámale coincidencia o destino) que me regaló la vida de venir a colocarme a este lugar. Cada vez analizo más, veo las circunstancias de otras personas que aplicaron en el mismo programa de intercambio que yo, y lo fácil y común que es llegar a ciudades tan concurridas como Nueva York, L.A., Chicago, entre otras, y mientras tanto yo estando aquí (North Carolina), y pienso ¿Qué hago aquí? ¿Cómo fue que todo esto pasó? Sigo con esta insistencia mía de encontrar esa respuesta. Claro, sin prisa, pero sí me gustaría saber por qué. Entonces, mientras analizo este lugar, o cómo también lo llamo: mi lugar, es de notar que es considerablemente pequeño. ¿Por qué una chica de México, vendría a caer aquí?
Creo que tengo la respuesta: Por tantos sueños que tengo.
Siempre he sido la soñadora. La imparable, la que nunca se da por vencida.

Después, tuve la suerte de ir una vez más a Wilmington. Qué bonito lugar,. Ni siquiera sé si es una ciudad o un pueblo, o qué es en realidad. ¿Cómo llamarlo? Lo que sí puedo decir una y otra vez es que es encantador.
Además, la playa me enamora. El océano me hipnotiza. Siempre he sabido que tenemos una conexión especial. Compartimos una relación secreta. Eso de andar caminando por la orilla del Mar, sentir que mi corazón se acelera, sentir la sensación de que algo recorre por mi cuerpo, y las pupilas dilatadas al fijarse y perderse en el mar, no es nada normal. Se siente esa vibra. Entre el sonido de las olas, el olor que siempre hay, y la vista tan azul y tan bonita, ¿cómo no perderse en ese lugar?


Y cómo nota adicional (la mejor de todas), soy feliz y estoy encantada con la vida por ponerme a mi persona favorita delante de mí. Aún sigo en busca de las palabras adecuadas para describir esa sensación que tengo. Pero, gracias vida. Gracias por acercarme a esa persona con un alma tan radiante y llena de vida. Gracias, vida. Gracias por acercarme a un gran corazón.
